| 1 cuota de $25.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.500 |
| 1 cuota de $25.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.500 |
| 3 cuotas de $8.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.500 |
| 2 cuotas de $15.088,35 | Total $30.176,70 | |
| 6 cuotas de $5.783,40 | Total $34.700,40 | |
| 9 cuotas de $4.329,90 | Total $38.969,10 | |
| 12 cuotas de $3.639,48 | Total $43.673,85 | |
| 24 cuotas de $2.715,85 | Total $65.180,55 |
| 3 cuotas de $10.309,65 | Total $30.928,95 |
| 3 cuotas de $10.865,55 | Total $32.596,65 | |
| 6 cuotas de $5.984 | Total $35.904 |
| 6 cuotas de $6.026,92 | Total $36.161,55 | |
| 9 cuotas de $4.509,81 | Total $40.588,35 | |
| 12 cuotas de $3.693,46 | Total $44.321,55 |
| 18 cuotas de $2.995,40 | Total $53.917,20 |
Byung-Chul Han reflexiona en este ensayo sobre la crisis temporal contemporánea, en diálogo con Nietzsche y Heidegger. La fugacidad de cada instante y la ausencia de un ritmo que dé un sentido a la vida y a la muerte, nos sitúa ante un nuevo escenario temporal, que ya ha dejado atrás la noción del tiempo como narración.
Según Byung-Chul Han, no estamos ante una aceleración del tiempo, sino ante la atomización y dispersión temporal —a la que llama disincronía—. Cada instante es igual al otro y no existe ni un ritmo ni un rumbo que dé sentido a la vida. El tiempo se escapa porque nada concluye, y todo, incluido uno mismo, se experimenta como efímero y fugaz. La muerte es un instante más, lo cual invalida la vivencia de la muerte, en Nietzsche y Heidegger por ejemplo, como consumación de una unidad con sentido.
El presente libro sigue el rastro, histórica y sistemáticamente, de las causas y síntomas de esta disincronía. Pero el final del tiempo como duración narrativa no tiene por qué traer consigo un vacío temporal. Al contrario, da lugar a la posibilidad de una vida que no necesita de la teología ni la teleología, y que a pesar de ello tiene su propio aroma. Pero para ello es necesario un cambio. En palabras de Byung-Chul Han, «la crisis temporal solo se superará en el momento en que la vita activa, en plena crisis, acoja de nuevo la vita contemplativa en su seno.»
