| 1 cuota de $25.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.000 |
| 1 cuota de $25.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.000 |
| 3 cuotas de $8.333,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.000 |
| 2 cuotas de $14.792,50 | Total $29.585 | |
| 6 cuotas de $5.670 | Total $34.020 | |
| 9 cuotas de $4.245 | Total $38.205 | |
| 12 cuotas de $3.568,12 | Total $42.817,50 | |
| 24 cuotas de $2.662,60 | Total $63.902,50 |
| 3 cuotas de $10.107,50 | Total $30.322,50 |
| 3 cuotas de $10.652,50 | Total $31.957,50 | |
| 6 cuotas de $5.866,66 | Total $35.200 |
| 6 cuotas de $5.908,75 | Total $35.452,50 | |
| 9 cuotas de $4.421,38 | Total $39.792,50 | |
| 12 cuotas de $3.621,04 | Total $43.452,50 |
| 18 cuotas de $2.936,66 | Total $52.860 |
Debates feministas sobre el cuerpo, la naturaleza y las ciencias
“La biología no es destino” es una famosa expresión de la segunda ola feminista que pone en primer plano el rechazo a las explicaciones biologicistas y la insistencia en el carácter social de la desigualdad de género. Este lema fue invocado también para afirmar que la teoría feminista ha sido recelosa de la biología entendida como vida y como disciplina que estudia esa vida.
En este libro nos hacemos eco del lema feminista pero no como un modo de alejarnos de las ciencias naturales sino como una invitación a explorar figuras que muestren el carácter contingente y dinámico del cuerpo y la materia.
Ahora bien, si la biología no es destino, creemos que tampoco el discurso lo es. De nada sirve multiplicar las imágenes de lo natural si vamos a seguir pensando que el discurso es solo lo que fija o detiene. Es por esto que entendemos a las ciencias como conocimientos situados: posiciones en debate que se hacen responsables de justificar sus afirmaciones.
Revalorizar las ciencias naturales no implicaría caer en posturas cientificistas como las que defienden los movimientos anti-género o los feminismos transexcluyentes. Tampoco, desentendernos del vínculo entre ciencia, discurso y poder. Proponemos dejar atrás el pensamiento maniqueo y echar un manto de duda sobre cualquier destino, ya sea natural o social.
