| 1 cuota de $30.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $30.500 |
| 1 cuota de $30.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $30.500 |
| 3 cuotas de $10.166,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $30.500 |
| 2 cuotas de $18.046,85 | Total $36.093,70 | |
| 6 cuotas de $6.917,40 | Total $41.504,40 | |
| 9 cuotas de $5.178,90 | Total $46.610,10 | |
| 12 cuotas de $4.353,11 | Total $52.237,35 | |
| 24 cuotas de $3.248,37 | Total $77.961,05 |
| 3 cuotas de $12.331,15 | Total $36.993,45 |
| 3 cuotas de $12.996,05 | Total $38.988,15 | |
| 6 cuotas de $7.157,33 | Total $42.944 |
| 6 cuotas de $7.208,67 | Total $43.252,05 | |
| 9 cuotas de $5.394,09 | Total $48.546,85 | |
| 12 cuotas de $4.417,67 | Total $53.012,05 |
| 18 cuotas de $3.582,73 | Total $64.489,20 |
La felicidad puede encontrarse en una pista de patinaje sobre hielo, no importa las veces que caigas ni lo estrepitosas que sean las caídas. En hacer un muñeco de nieve, o en revisitar argumentos para convencer a una amiga rusa de lo apasionantes que son las novelas de Jane Austen, o en descubrir el erotismo de los Juegos Olímpicos mientras se intenta aprender a tirar con arco y flecha. «Qué maravilla estar entre humanos y no entender nada», afirma Virginia Higa en el primer párrafo, regalándonos casi sin proponérselo una contraseña de lectura para este libro repleto de asombros e impresiones.
Unos meses antes de publicar Los sorrentinos, su aclamada primera novela, Virginia Higa se fue a vivir a Estocolmo, en donde formó una familia y comenzó a escribir estos textos que combinan de manera personalísima el ensayo y la crónica como una forma de dar cuenta de cómo es vivir en un país de noches largas y abundancia de vocales. Un recuento de los amigos y amigas que recibe en su casa sueca la lleva a una hermosa reflexión sobre el sentido de la hospitalidad. La crianza de un niño pequeño, a descubrir los límites de una sociedad así como alianzas inesperadas. En la senda de sus admiradas Hebe Uhart, Natalia Ginzburg y Wisława Szymborska, Virginia Higa puede posarse tanto en las pequeñas como en las grandes cosas y no hace distinción entre la curiosidad intelectual y la experiencia sensible.
El hechizo del verano es una invitación a abrir la mirada y a dejarse encantar por el humor, la inteligencia y la enigmática belleza de las palabras, como en las buenas conversaciones.
