| 1 cuota de $39.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.500 |
| 1 cuota de $39.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.500 |
| 3 cuotas de $13.166,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.500 |
| 2 cuotas de $23.372,15 | Total $46.744,30 | |
| 6 cuotas de $8.958,60 | Total $53.751,60 | |
| 9 cuotas de $6.707,10 | Total $60.363,90 | |
| 12 cuotas de $5.637,63 | Total $67.651,65 | |
| 24 cuotas de $4.206,91 | Total $100.965,95 |
| 3 cuotas de $15.969,85 | Total $47.909,55 |
| 3 cuotas de $16.830,95 | Total $50.492,85 | |
| 6 cuotas de $9.269,33 | Total $55.616 |
| 6 cuotas de $9.335,82 | Total $56.014,95 | |
| 9 cuotas de $6.985,79 | Total $62.872,15 | |
| 12 cuotas de $5.721,24 | Total $68.654,95 |
| 18 cuotas de $4.639,93 | Total $83.518,80 |
La implosión de la URSS volvió a poner la historia en movimiento. Sumió a Rusia en una violenta crisis, pero, sobre todo, creó un vacío mundial que absorbió a Estados Unidos, también en crisis desde 1980. Se desencadenó entonces un movimiento paradójico: la expansión conquistadora de un Occidente que se marchitaba en su corazón. La desaparición del protestantismo condujo a Estados Unidos, por etapas, del neoliberalismo al nihilismo, y a Gran Bretaña, de la financiarización a la pérdida del sentido del humor. El estado cero de la religión ha llevado a la Unión Europea al suicidio, mientras Alemania estaba a punto de resurgir.
Entre 2016 y 2022, el nihilismo occidental se fusionó con el ucraniano, nacido de la descomposición de la esfera soviética. Juntos, la OTAN y Ucrania se enfrentaron a una Rusia estabilizada, de nuevo una gran potencia, ahora conservadora, tranquilizadora para el resto del mundo que no quiere seguir a Occidente en su aventura. Los dirigentes rusos han decidido tomar partido: han desafiado a la OTAN y han invadido Ucrania.
Recurriendo a los recursos de la economía crítica, la sociología religiosa y la antropología, Emmanuel Todd nos lleva a recorrer el mundo real, de Rusia a Ucrania, de las antiguas democracias populares a Alemania, de Gran Bretaña a Escandinavia y Estados Unidos, sin olvidar al resto de países, cuya elección decidirá, si no lo ha hecho ya, el resultado no sólo de la guerra y sino del mundo por venir.
