| 1 cuota de $42.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $42.900 |
| 1 cuota de $42.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $42.900 |
| 3 cuotas de $14.300 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $42.900 |
| 2 cuotas de $25.383,93 | Total $50.767,86 | |
| 6 cuotas de $9.729,72 | Total $58.378,32 | |
| 9 cuotas de $7.284,42 | Total $65.559,78 | |
| 12 cuotas de $6.122,90 | Total $73.474,83 | |
| 24 cuotas de $4.569,02 | Total $109.656,69 |
| 3 cuotas de $17.344,47 | Total $52.033,41 |
| 3 cuotas de $18.279,69 | Total $54.839,07 | |
| 6 cuotas de $10.067,20 | Total $60.403,20 |
| 6 cuotas de $10.139,41 | Total $60.836,49 | |
| 9 cuotas de $7.587,10 | Total $68.283,93 | |
| 12 cuotas de $6.213,70 | Total $74.564,49 |
| 18 cuotas de $5.039,32 | Total $90.707,76 |
Florent-Claude Labrouste tiene cuarenta y seis años, detesta su nombre y se medica con Captorix, un antidepresivo que tiene tres efectos adversos: náuseas, desaparición de la libido e impotencia.
Su periplo arranca en Almería, sigue por las calles de París y después por Normandía, donde los agricultores están en pie de guerra. Francia se hunde, la Unión Europea se hunde, la vida sin rumbo de Florent-Claude se hunde. El amor es una entelequia. El sexo es una catástrofe. La cultura no es una tabla de salvación.
Florent-Claude descubre unos escabrosos vídeos pornográficos en los que aparece su novia japonesa, deja el trabajo y se va a vivir a un hotel. Deambula por la ciudad, visita bares, restaurantes y supermercados. Filosofa y despotrica. También repasa sus relaciones amorosas, marcadas siempre por el desastre, en ocasiones cómico y en otras patético. Se reencuentra con un viejo amigo, cuya vida parecía perfecta pero ya no lo es porque su mujer le ha abandonado por un pianista inglés y se ha llevado a sus dos hijas. Y ese amigo le enseña a manejar un fusil...
Nihilista lúcido, Michel Houellebecq construye un personaje y narrador desarraigado, obsesivo y autodestructivo, que escruta su propia vida y el mundo que le rodea con un humor áspero y una virulencia desgarradora. Serotonina demuestra que su autor sigue siendo un cronista despiadado de la decadencia de Occidente, un escritor indómito, incómodo y totalmente imprescindible.
